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Cynthia Cano el jueves en el TCM Edu Botella/AGM |
Hay escuela murciana de baile para rato
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Cynthia Cano triunfa en el TCM con su homenaje a las grandes bailaoras del siglo pasado
La bailaora murciana Cynthia Cano abrió la vigesimocuarta
edición de la Cumbre Flamenca de Murcia en el TCM con mucha elegancia y
tronío, con su espectáculo 'Bailaora de postín', que homenajea a las
leyendas del pasado siglo: Pastora Imperio, Carmen Amaya y Matilde
Coral, que ya forman parte de la historia y la evolución del baile. Una
evolución que desde los cánones clásicos no cesa, hasta llegar a
nuestros días.
Tampoco Cynthia Cano cesa, a pesar de su juventud, de
sorprendernos en su permanente evolución en el manejo del ritmo y el
compás con sus propuestas. Con la proyección de un breve audiovisual, en
blanco y negro, en el que se veía a Cynhtia Cano en una corrida de de
toros, comenzaba su actuación homenajeando a Pastora Imperio, recordando
a la que fue mujer de Rafael 'El Gallo'. Con sombrero y garbo bailaba
por tientos-tangos, hasta llegar a la majestuosidad del baile por soleá,
vestida de negro, acompañándose en los vuelos del ritmo de un capote
torero.
Acompañada por los cantaores Miguel Lavi y Bastián, las
guitarras de 'El Perla' y Luis Medina y las palmas y el baile, en un par
de ocasiones, de 'El Torombo', con ese cuadro ahí en un rincón, con la
ausencia de escenografía, el centro de atención pivotaba en la cintura,
los brazos y las piernas de la bailaora, que iniciaba su recuerdo a
Carmen Amaya. Lo calentaba Bastián cantando excelentemente por tonás,
cartageneras y siguiriyas, lo matizaba la bailaora con un poema gitano
que recitaba, con efecto dramático, y lo remataba con un gran baile por
tarantos, en los que demostraba el poderío de sus piernas con su potente
taconeo, vestida con pantalón, como lo popularizara la gran Carmen
Amaya.
Hasta llegar a la escuela sevillana, en la que recordaba a
Matilde Coral. Y ahí llenaba el escenario Cynthia Cano, con su bata de
cola y mantón, emulando a la trianera manejando con mucha técnica sus
movimientos y sincronía, entre su cuerpo, la larga bata de cola y el
mantón sobre sus brazos, bailando por alegrías y bulerías jerezanas,
después de más de una hora y media, consumando una gran actuación con
momentos estelares. A pesar de sus 22 años, y después de comenzar a los
dos, la bailaora se encuentra en un gran momento de su carrera. Y su
figura artística no para de crecer en base a la tenacidad y el trabajo
que siempre le ha caracterizado. La Cumbre este año quiso reconocer ese
trabajo y le entregó la distinción de Artista Revelación, que le hizo
entrega la directora del Conservatorio de Danza de Murcia, Teresa Souán.
Precisamente la segunda parte del programa, que duró un
hora, también era otro gran homenaje al trabajo del Conservatorio de
Danza, que presentaba un espectáculo, 'Flamenco, mi camino y vida', a
través del Taller Coreográfico de Flamenco, con cinco coreografías, en
las que intervenían más de 40 alumnos desde 3º hasta 6º de Enseñanza
Profesional. Con una fuerza y un derroche de belleza estética que atrapa
y de la que no es fácil desprenderse, después de vez a más de veinte
bailaoras y bailaores danzar al compás. Un gran trabajo de esos
profesores del Departamento de Flamenco: Loles Costa, Matilde Rubio,
Estefanía Brao, José Luis Navarro, Beatriz Arce, Olivia Bella y Rosa
Ruiz. Dirigidos por su directora Teresa Souán. Mucho se habla de la
escuela de baile sevillana, pero hay escuela murciana para rato.
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